Mi diario
"Aprender a leer y a escribir...fue un reto"
Querido diario, por fin ha llegado el momento de tener a mi propio grupo, de enfrentarme con la realidad después de haber estudiado y dado mi mejor esfuerzo en la Normal, contar sólo con la poca experiencia que obtuve en mis prácticas del último semestre de la carrera.
El día 24 de agosto de 2015, me presente a trabajar el primer día de clases en la escuela primaria "Niños Héroes de Chapultepec" a las 7:40 a.m. Durante el transcurso del camino me sentía nerviosa, pasaba por mi mente varias interrogantes ¿Qué grado me darán? ¿Cómo será el director y mis compañeros de trabajo? ¿Qué haré y cómo? ¿Cómo serán los niños?
Llegue a la escuela, me presente con el director José Humberto Ferrer Valencia, quien muy cordialmente me dio la bienvenida, me asigno el grado y firme papeles administrativos. Para mi sorpresa, me dio primer grado, grupo B. Más nervios todavía empecé a sentir, no sabía cómo le iba hacer para que esos niños aprendieran a leer y a escribir.
En la escuela...
Di un recorrido por la escuela, conocí el contexto escolar: la institución se localiza en la calle Aquiles Serdán #2, en la Col. San Pedro Mártir, en Santiago de Querétaro, Qro., es turno matutino, es de organización completa, hay un maestro para cada grado, cuenta con los servicios públicos necesarios, hay intendente y maestro de educación física, dos canchas, dirección, salón de cómputo con pocos aparatos, cooperativa, estacionamiento, baños y bodega. Atiende a 264 educandos en total.
Asimismo, después de varios días supe del contexto social.
La población escolar que acude a la institución, en su mayoría proviene de colonias cercanas a la misma y pocas son los casos de niños que vienen de colonias aledañas ala ubicación de la escuela. Es considerada como un colegio de carácter provisional para algunos de familia, ya que constantemente se registran altas y bajas por la condición laboral, económica y familiar. Con un nivel socioeconómico bajo, reflejándose en los estudiantes: la desnutrición, falta de higiene personal, inasistencias regulares, indisciplina, útiles incompletos, entre otros. Además, algunos provienen de familias disfuncionales, divorciados o de madres solteras. Ligado a problemas sociales como el alcoholismo, pandillerismo y/o drogadicción.
Pero, siguiendo con lo anterior, llegué a la entrada de la puerta del salón, me paré por un instante, respiré profundamente y avance hasta el escritorio. Me presente con los niños, les di una breve autobiografía, inicié una dinámica para conocer a cada uno de ellos, después les leí un cuento, aún no tenían los libros de texto, sólo sus cuadernos. No tenía idea que dejarles de actividades o más bien no tenía claro cómo hacerle para que ellos me entendieran y fueran siguiéndome.
Terminó la jornada laboral, me fui a mi casa con muchas dudas que aclarar. Llegué y lo primero que hice fue buscar en internet actividades y estrategias de alfabetización. Planifique mi clase de acuerdo al plan y programas de estudio 2011 para no divagar y tener claramente a dónde quería llegar con los aprendizajes esperados de cada asignatura.
El segundo día de clases 25 de agosto...
Ya con menos nervios y con más seguridad me plante ante el grupo. Otros desafíos surgieron, como el control de grupo y ciertos temores de los educandos al no saber escribir ni leer. Lo primero que hice fue dejarles la repetición de planas de trazos con el fin de que agilizaran su muñeca y perdieran el temor a "escribir en su cuaderno". Para copiar tarea, algunos niños copiaban más rápido que otros, los que no terminaban pronto, había ocasiones en que tenía que copiárselas.
Cada uno pedía mi atención, que para ir al baño; sesiorarse de ir bien en su actividad a cada instante; no lo quieren juntar; que un niño ya le dijo algo, entre otros.
Llegó el día que menos quería que llegará, junta con los padres de familia. Traté de controlar mis emociones. Hablé con ellos acerca de cómo iba a trabajar con sus hijos, qué evaluaría, cuáles eran mis reglas y qué esperaba de ellos al participar en la educación de sus hijos.
Con los niños...
En fin, pasaron los días y los meses, los alumnos se acoplaron a mi y yo a ellos en la forma de trabajar. Les llevaba copias, realizábamos dinámicas en el patio, les proyectaba videos, les dictaba palabras u oraciones, les leía cuentos de su interés, cantábamos, buscaban significados de palabras en el diccionario, leían varios textos, copiaban textos de cuentos y usaban color rojo para trazar las letras mayúsculas y signos de puntuación. Hice todo lo que pude para que lograrán aprender en base a sus intereses, conocimientos y habilidades. Trate dos métodos para la lectura y escritura, el método alfabético y el global, no me funcionaron.
Hubo un tiempo que me desesperé, porque no veía que los niños avanzaran en la lectura y escritura, analicé qué es lo que estaba haciendo mal en mi práctica o en qué podía mejorar para que avanzaran. Así que, volví a buscar otra estrategia, puse en práctica el método silábico. Para esto, diario usábamos una copia de las sílabas, repetían en voz alta dos letras con sus respectivos fonemas en sílabas, enseguida escribían en su libreta palabras que les dictaba con esas mismas sílabas. Este método me sirvió, lo usamos hasta el término del ciclo escolar.
Con los padres de familia...
Los padres de familia no eran como yo tenía la impresión de ellos- enojones, estrictos, negativos, groseros- sino, fue todo lo contrario, papás comprometidos con las labores educativas de sus hijos. Pero, no participativos en cuestiones relacionados a la escuela.
Hubo trabajo colaborativo con los padres de familia, el director, los estudiantes y yo para lograr la alfabetización, el cuál era el propósito que teníamos en común como equipo.
Tenerlos en primero y segundo grado...
Al terminar el ciclo, me fui satisfecha de mi labor que realicé, de los avances que noté en cada uno de ellos como en su aprendizaje y en su capacidad de desenvolverse ante la sociedad. Pero, no sólo ellos aprendieron, yo al igual que ellos aprendí que el amor y la dedicación son las mejores herramientas para alcanzar lo que uno se proponga.

Me ofrecieron la oportunidad de seguir con ellos en segundo grado. Actualmente, tengo la dicha de estarles enseñando nuevos conocimientos, de usar diversas estrategias de aprendizaje y de reforzar la lectura y escritura para que continúen su camino en los próximos años escolares con éxito. Puedo decir con seguridad que los conozco, que conozco cuales son sus estilos de aprendizaje, cuales son sus intereses, como se llevan entre ellos, a quienes les cuesta dificultad convivir con otros, cuales son sus áreas de oportunidad y áreas de fortaleza, quienes aún no han podido la alfabetización, el cual sigue siendo otro reto en mi práctica docente. La docencia es una profesión única y bella, en la que tengo la dicha de convivir con niños con mentes grandiosas y corazones honestos.
Mi camino no termina aquí, mi camino apenas va comenzando y no me rendiré hasta que esos dos estudiantes que faltan por escribir y leer lo logren.
Concluyo con esta frase:
"La vocación no se hace, con eso se nace".